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El circuito de la Copa del Mundo XCO de Araxá con las corredoras del Liv Racing Factory

Con una longitud de 3,5 kilómetros por vuelta y un desnivel positivo de 163 metros, el recorrido destaca más por su complejidad técnica que por la exigencia física.

El circuito de Araxá, sede brasileña de la primera ronda de la Copa del Mundo de Cross Country Olímpico (XCO), es uno de los escenarios más desafiantes de la temporada. Con una longitud de 3,5 kilómetros por vuelta y un desnivel positivo de 163 metros, el recorrido destaca más por su complejidad técnica que por la exigencia física, convirtiéndose en un verdadero campo de pruebas para los corredores élite del panorama internacional.

Circuito de la Copa del Mundo XCO de Araxá. Imagen: Rae Morrison
Circuito de la Copa del Mundo XCO de Araxá. Imagen: Rae Morrison

A diferencia de otros trazados del campeonato que premian la potencia y la resistencia, Araxá pone a prueba la destreza, el control de la bicicleta y la capacidad de afrontar obstáculos de forma continua. La combinación de saltos, curvas peraltadas, pasos estrechos y sectores con raíces o piedras convierte cada vuelta en una lucha constante por mantener la fluidez sin perder tiempo. Esta configuración obliga a los corredores a mantenerse concentrados de principio a fin, sin margen para el error.

El equipo Liv Racing Factory, que cuenta con ciclistas de alto nivel y gran experiencia en pruebas internacionales, se ha enfrentado al circuito con el objetivo de adaptar sus estrategias a las características particulares del terreno brasileño. Las corredoras Tyler Jacobs y Marin Lowe han realizado sesiones específicas de reconocimiento para memorizar los puntos clave del trazado y preparar las líneas más eficientes. En este tipo de circuitos, una mala elección de trazada puede traducirse en pérdida de segundos valiosos, o incluso en una caída.

Además del componente técnico, las condiciones climáticas juegan un papel crucial en Araxá. La humedad típica de la región, junto con posibles lluvias, puede modificar radicalmente el comportamiento del suelo. Un tramo que en seco resulta rápido y estable, puede transformarse en un auténtico desafío bajo el barro. Por este motivo, los equipos técnicos trabajan en constante revisión de presiones, suspensiones y neumáticos, buscando el equilibrio ideal entre tracción y velocidad.